Empresa canadiense detrás del cobre Cordobés

Por Equipo Investigador

OCYDSOS CARIBE

20­­/08/2020

Nuevamente Córdoba es territorio entregado a la mega minería y su municipio puerto libertador, queriendo ser convertido en el próximo cerro matoso del departamento. Como si fueran pocos y casi incuantificables los daños ambientales, sociales y económicos sufridos como consecuencia de la explotación de Ferroníquel por parte de cerro matoso, el departamento se alista para seguir resistiendo los embates de la política extractivista y de minería a gran escala con la entrega de un nuevo título minero a la multinacional canadiense Cordoba Minerals Corp para extraer cobre en un área aproximada de 20.000 hectáreas (260 km2) con 250.000 hectáreas adicionales en aplicación.

La ubicación del proyecto está dada en el corregimiento de San Matías, zona rural del municipio de Puerto Libertador al Sur del departamento de Córdoba. Una subregión golpeada fuertemente por la violencia y sitiada por grandes proyectos extractivos como el de cerro matoso en inmediaciones del municipio de Montelibano, y de carbón al noreste del mismo Puerto Libertador. Cabe anotar, que este es un municipio priorizado para la implementación de los PDET como resultado  de lo acordado en la Habana, pero dichos proyectos de desarrollo con enfoque territorial difícilmente podrán convertirse en realidad, pues la continuación de la expansión  de la mega minería los hará inviables y  sobre todo agudizará los hechos de violencia en el territorio, pues para nadie es un secreto que con la llegada de estas multinacionales los grupos ilegales desarrollan una estrategia de copamineto y control del territorio a fin de establecerse desatando  una escalada  de violencia y vulneraciones  a los DD HH,  que pasan por la persecución de quienes se oponen a los proyectos hasta el desplazamiento de los pobladores que cohabitan con el mismo. Otro aspecto que preocupa a habitantes y en particular a quienes defienden los recursos naturales, es la afectación al medio ambiente y al entorno de ecosistemas que rodean la mina del Alacrán, la degradación de la calidad del aire debido a las partículas que el viento lleva de las pilas de lixiviación como se advirtió ocurriría con cerro matoso, así mismo, la sedimentación de las fuentes hídricas  locales con los materiales de la pila de lixiviación; contaminación del agua superficial por las fugas y derrames; deterioro del agua freática debido a la rotura del forro,  alteración y pérdida de la fauna y  la flora de la región.

En La zona de influencia del mega proyecto la habitan cientos de familias propias y foráneas que se dedican a la agricultura de pequeña y mediana escala, pesca de subsistencia y en la mayoría de los casos sin títulos de propiedad sobre sus tierras.  Como si fuera poco también víctimas del conflicto armado que huyendo de la violencia se asentaron en dichos territorios para tratar de huir y salvaguardar a sus familias e intentar reconstruir sus proyectos de vida, pero teniendo como resultado nuevamente unos hechos revictimizantes y de transgresión a sus DD HH.

Entre tanto, preocupa que no se actúe con transparencia y de frente a las comunidades por parte de la empresa Minerals de Córdoba. Aún no se conocen los detalles del proceso de licencia ambiental y entrega del título minero, mucho menos existe evidencia de la etapa de socialización con los habitantes del área de influencia de la mina. Las organizaciones de acción comunal (OAC) a través de sus voceros en infinidad de oportunidades han intentado conseguir acercamientos con los voceros de la multinacional, pero su esfuerzo ha sido en vano.  Tal parece ser, que a la multinacional no le interesa que se sepan las generalidades del proyecto, pero sobre todo actúa de mala fe al no establecer canales de comunicación y concertación directos que permitan a las comunidades participar en la toma de decisiones que afectarán en el tiempo sus proyectos de vida y transformaran para siempre las condiciones vocacionales del territorio.

Se conoce de fuentes no oficiales, que el proyecto minero de San Matías- alacrán, cuyo propietario es Robert Martin Friedland un financiero multimillonario estadounidense / canadiense de la industria minera ha sido considerado el depósito de mina de cobre y otros metales a cielo abierto de alta ley y potencialmente a gran escala más grande hasta ahora encontrado en Sur américa,  lo que implica en importancia estratégica para esta multinacional sacarlo adelante con una clara displicencia del Estado Colombiano y sus  autoridades ambientales.

Finalmente creemos importante alertar al país, a las organizaciones que defienden el medio ambiente y el territorio, congresistas y habitantes del Departamento  en general, pero ante todo  acompañar a las comunidades de esta subregión  de Córdoba, en la consolidación de un escenario de concertación y diálogo permanente, basado en garantías para ejercer sus derechos de acceso a información y participación pública como lo establece el acuerdo de Escazú,  instrumento de protección ambiental  recientemente firmado por Colombia y a la espera de ser ratificado por el congreso de la república para elaborar una hoja de ruta con la participación activa de los principales actores de este mega proyecto.